Francisco de Paula Santander

Francisco de Paula Santander
Segundo presidente de la Gran Colombia 1819-1826

Thursday, April 22, 2010

Primer Presidente de la Real Audiencia - Andrés Díaz Venero de Leyva 1564-1574


Andrés Díaz Venero de Leyva nació en Celadilla-Sotobrín en la Merindad de Río Ubierna, siendo su familia oriunda de Castillo en las cercanías de Laredo, actual Cantabria. Antes de ir a América fue convictor mayor y catedrático de Vísperas y Cánones del Colegio de Santa Cruz en Valladolid (1548); posteriormente estuvo de fiscal y oidor del Consejo y Contaduría de Castilla (1554).
El primer presidente de la Real Audiencia de Nueva Granada llegó a Santafé en febrero de 1564. El 28 de octubre de ese mismo año, abolió "los servicios personales" de los indios en las labores domésticas, el pastoreo y el aprovisionamiento de forrajes. Limitó la labor de exploración y conquista de nuevas tierras con el argumento de fortalecer con la presencia de la Corona las tierras ya conquistadas. Reguló la explotación de los yacimientos de esmeraldas de Muzo y de plata en Mariquita. Estableció el modo de trabajo de la Audiencia. Bajo su administración se inició la construcción de la catedral de Santafé en 1572 y se concedió a esa capital el título de ciudad "muy noble y muy leal". También fue fundada la ciudad de Villa de Leyva el 29 de abril de 1572, respondiendo las inquietudes de nuevos colonos españoles.
Estuvo casado con María de Ondegardo y Zarate, de cuya unión tuvo nueve hijos. Su esposa y él fueron objeto de graves acusaciones de soborno, en especial por acciones sospechosas de su esposa para favorecer a conocidos y amigos. Volvió a España a fines de 1574 como miembro del Consejo de Indias. Murió en Madrid el 1 de julio de 1578.



Primer presidente de la Real Audiencia del Nuevo Reino de Granada, nacido en Castilla, un sitio ubicado cerca al puerto de Laredo, muerto en Madrid, el 1 de julio de 1578. De noble abolengo,. fue descendiente de la familia de Asculi y de los condes de Baños. De vasta educación, fue convictor mayor del Colegio de Santa Cruz en Valladolid, en 1548, y fiscal y oidor del Consejo de Contaduría de Castilla en 1554. En marzo de 1563 partió de España, atracó en Cartagena a finales de ese año, y llegó a Santafé en febrero de 1564, donde se posesionó como primer presidente de la Audiencia del Nuevo Reino de Granada (1564-1574). Su objetivo principal fue tratar de hacer eficientes la Real Audiencia y la Real Justicia. Pidió a los oidores cuentas de gastos de justicias, de las condenas y les exigió buenas relaciones entre ellos, pues tenían enemistades que entorpecían el buen. funcionamiento del gobierno, para lo cual estableció que los oficiales registraran todos los datos en el futuro. La Corona ordenó y Díaz Venero de Leiva ejecutó el juicio de residencia al oidor Melchor Pérez de Arteaga (a quien le levantó cuarenta y un cargos, resultando culpable de inmoralidad pública y de excederse como visitador de Cartagena) y a todos los trabajadores de la Audiencia que tenían acusaciones en su contra: porteros, receptores, procuradores, escribanos de cámara. Resolvió serios casos judiciales, como la condena a muerte del soldado Francisco Bolívar, quien la mereció por crueldades con los indios; y la muerte de Jorge Voto en Tunja (1571), maestro de danza y músico, a manos de Pedro y Hernán Rivera, hijos del capitán y conquistador Pedro Bravo de Rivera, quienes fueron azuzados por Inés Manrique, conocida como Inés de Hinojosa. Allí viajó el presidente a investigar la causa, condenando a don Pedro a ser degollado y a la horca a don Hernán y a doña Inés Díaz Venero de Leiva envió al fiscal Diego García de Valverde a la Gobernación de Popayán y al oidor Juan López de Cepeda a las de Cartagena y Santa Marta, como visitadores de las mismas, debido a los desafueros y violación de las Leyes Nuevas de 1542, leyes que delegaban en la Real Audiencia la autorización de nuevas conquistas a los gobernadores, quienes, según él, obraban de tal forma por su poca experiencia, su falta de educación y la gran distancia que los separaba de la Audiencia. Se opuso a las expediciones, no autorizando la de Diego de Ospina a Antioquia y la de Diego Vargas, en busca de El Dorado, a los Llanos Orientales; con esto cerró el proceso de extensión de la conquista y los atropellos de los conquistadores, que sometían a los indios y los instaban al pillaje en los pueblos que conquistaban; en vez de ello, se debían establecer las bases de colonización. Como consecuencia, el 29 de abril de 1572 se autorizó por el presidente la fundación de la Villa de Leiva, para complacer la solicitud de algunos labradores que disputaban la mano de obra indígena a los encomenderos de Tunja. Venero de Leiva ordenó las relaciones entre los indios y los encomenderos en lo concerniente a la omisión de las disposiciones de protección de la Corona; decretó pena por venta secreta o pública de encomiendas; tasas de tributo; acumulación de servicios especiales personales de indios a encomenderos, sin salario a cambio; abolición del servicio personal; provisión de forrajes, combustibles y pastoreo por parte de los indios. No modificó el trabajo en las minas hasta 1570, año en que estableció seis granos de oro diarios, herramientas, comida y siete horas de trabajo al día con descanso para comer. Prohibió el que se trasladase a los indios a climas diferentes y el que se los ocupase en trabajos distintos a los que tenían por nacimiento y crianza. Para hacer cumplir estas normas, estableció el cargo de Defensor de Naturales en cada asiento de minas, y reguló la explotación de la plata en Mariquita y la de esmeraldas en Muzo. La abolición del servicio personal, después de la visita a San Sebastián, Tocaima, Ibagué y Mariquita realizada por el oidor y visitador general del Nuevo Reino de Granada, el licenciado Diego de Villafañe; abolición proclamada mediante un auto de este oidor, el 28 de octubre de 1574, ocasionó un tumulto o motín de los encomenderos, pues se imponía una pena de mil pesos de buen oro para quienes lo incumpliesen o cien azotes para quienes, sin ser encomenderos, no tuvieran con qué pagar. Los encomenderos dirigentes del motín fueron procesados y, finalmente, absueltos. Venero de Leiya trajo cuarenta sacerdotes dominicos; con fray Juan de los Barrios, primer arzobispo del Nuevo Reino de Granada, construyó cuarenta iglesias, entre las cuales inició la construcción de la catedral de Santafé en 1572; construyó escuelas y misiones; estableció el monopolio del tráfico comercial para la Corona. De él dijo Juan Rodríguez Freyle, ayudó mucho a la conversión de los naturales, que, a pedimento del prelado, mandó hacer iglesias en los pueblos de indios, en que se les decía misa, y predicaba y ha predicado en su lengua hasta el tiempo presente, de que se ha seguido grande utilidad a toda esta provincia y las demás sus vecinas, con mucho aprovechamiento como es notorio>. Aprovechamiento, sobre todo, para la Corona, que tuvo en Díaz Venero de Leiva un funcionario que trató de aplicar sus políticas a cabalidad. Casado con María de Ondegardo (Hondegardo) y Zárate, tuvo nueve hijos. En 1574 le siguieron un juicio de residencia, dirigido por Francisco de Briceño, en el que las principales acusaciones tenían relación con actos de avaricia de doña María, por sus intrigas ante la Audiencia con el fin de obtener favores para quienes la regalaban. Doña María de Ondegardo solicitó del rey, en 1583, una recompensa por los servicios prestados por su marido a la Corona. Andrés Díaz Venero de Leiva regresó a España a finales de 1574. Nombrado miembro del Consejo de Indias, murió en Madrid, el 1 de julio de 1578 [Ver tomo l, Historia, p. 136].

Tomado de la Biblioteca Luis Angel Aranga-Banco de la república y
escrito por:

DIANA LUZ CEBALLOS GÓMEZ

Bibliografía

RODRIGUEZ FREYLE, JUAN. El carnero [1638]. Bogotá, Instituto Caro y Cuervo, 1984.



Esta biografía fue tomada de la Gran Enciclopedia de Colombia del Círculo de Lectores, tomo de biografías.

No comments:

Post a Comment